Emily Brontë. Tres poemas de amor para sus 200 años

Retrato de Emily Brontë por su hermano Patrick Bramwell Brontë. Manuscrito de los poemas de Gondal.

Hoy, 30 de julio, celebramos un nuevo cumpleaños de Emily Brontë, la novelista y poetisa inglesa, perteneciente a una de las estirpes literarias más famosas y brillantes de las letras sajonas. Una celebración muy especial porque son 200 años. Será eternamente recordada como autora de ese clásico de la literatura romántica victoriana que es Cumbres borrascosas, su única novela. Pero también hay que destacar su faceta poética menos conocida, o ensombrecida, por su magnitud como novelista. Por ello, rescato estos tres poemas de amor suyos para ensalzar su memoria una vez más.

Emily Brontë

Nacida el 30 de julio de 1818 en Thornton, Yorkshire, es junto a sus hermanas Charlotte (Jane Eyre) y Anne (Agnes Grey), uno de los principales referentes de la literatura romántica victoriana. Su existencia, como la de sus hermanas, estuvo marcada por una infancia difícil, un carácter muy introvertido, la pérdida temprana de su madre y hermanas mayores, la austeridad de un padre pastor anglicano y la problemática vida de su hermano menor Branwell. Solo vivió 30 años y dejó un legado literario escaso pero inconmensurable en su calidad e influencia posterior.

Poemas

Con un germen nacido de un mundo imaginario llamado Gondal, que compartió con su hermana Anne, los poemas de amor de Emily Brontë mezclan un sentimiento desbordante y la esencia de la poesía del romanticismo con muchas de las características que luego serían fundamentales en la poesía victoriana.

También, la factura e intensidad de sus personajes y versos son precedentes de lo que luego sería su paso a la novela con Cumbres borrascosas. Concretamente se reconocen ya en algunos los caracteres de Heatcliff, Catherine Earnshow o Edgar Linton. Pero antes esos poemas fueron publicados conjuntamente por las tres hermanas bajo pseudónimos masculinos. Y aunque no obtuvieron éxito, plantaron la semilla.

Estos son tres de ellos firmados por Emily.

Ven, camina conmigo

Ven, camina conmigo,
sólo tú has bendecido alma inmortal.
Solíamos amar la noche invernal,
Vagar por la nieve sin testigos.
¿Volveremos a esos viejos placeres?
Las nubes oscuras se precipitan
ensombreciendo las montañas
igual que hace muchos años,
hasta morir sobre el salvaje horizonte
en gigantescos bloques apilados;
mientras la luz de la luna se apresura
como una sonrisa furtiva, nocturna.

Ven, camina conmigo;
no hace mucho existíamos
pero la Muerte ha robado nuestra compañía
-Como el amanecer se roba el rocío-.
Una a una llevó las gotas al vacío
hasta que sólo quedaron dos;
pero aún destellan mis sentimientos
pues en ti permanecen fijos.

No reclames mi presencia,
¿puede el amor humano ser tan verdadero?
¿puede la flor de la amistad morir primero
y revivir luego de muchos años?
No, aunque con lágrimas sean bañados,
Los túmulos cubren su tallo,
La savia vital se ha desvanecido
y el verde ya no volverá.
Más seguro que el horror final,
inevitable como las estancias subterráneas
donde habitan los muertos y sus razones,
El tiempo, implacable, separa todos los corazones.

***

La tumba de mi señora

El pájaro habita en la escarpada aurora,
La alondra traza el aire en silencio,
La abeja danza entre las campanas del brezo
Que ocultan a mi bella Señora.

El venado salvaje sobre su pecho con frialdad,
Las aves silvestres elevan sus alas calientes;
Y Ella a todos les sonríe indiferente,
¡La han dejado sola en su soledad!

Supuse que cuando el oscuro muro de su tumba
Retuvo su delicada y femenina forma,
Nadie evocaría la dicha que recorta
La Luz efímera de la alegría.

Pensaron que la ola de la tristeza pasaría
Sin dejar huellas en los años futuros;
¿Pero dónde están ahora todas las angustias?
¿Y dónde aquellas lágrimas?

Deja que luchen por el honor del aliento,
O por el placer sombrío y fuerte,
El morador de la Tierra de la Muerte
Es inconstante e indiferente también.

Y si sus ojos han de observar y llorar
Hasta que la fuente del dolor se seque,
Ella no retornará -de su tranquilo sueño-
Ni devolverá nuestros vanos suspiros.

Sopla, viento del oeste, sobre el árido túmulo:
¡Murmuren, arroyos del verano!
No hay necesidad de otros sonidos
Para custodiar a mi dama en su descanso.

***

Cuando deba dormir

Oh, en la hora en que deba dormir,
Lo haré sin identidad,
Y ya no me importará cómo cae la lluvia,
O si la nieve cubre mis pies.
El cielo no promete salvajes deseos,
Podrán cumplirse, acaso la mitad.
El infierno y sus amenazas,
Con sus inextinguibles brasas
Jamás someterá esta voluntad.

Por lo tanto digo, repitiendo lo mismo,
Todavía, y hasta que muera lo diré:
Tres Dioses dentro de este pequeño marco
Guerrean día y noche.
El Cielo no los mantendrá a todos, sin embargo
Ellos se aferran a mí;
Y míos serán hasta que el olvido
Cubra el resto de mi ser.

¡Oh, cuando el Tiempo busque mi pecho para soñar,
Todas las batallas concluirán!
Pues llegará el día en el que deba reposar,
Y este sufrimiento ya no me atormentará.

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