Hablando con Javier Alonso García-Pozuelo, autor de La cajita de rapé

Hoy hablo con Javier Alonso García-Pozuelo, escritor madrileño con quien comparto raíces manchegas. Su primera novela, La cajita de rapé, publicada el año pasado, lleva un tiempo cosechando éxito aquí y también allende los mares. La leí en su momento y me gustó la mezcla de novela histórica muy bien documentada y ambientada en el Madrid del siglo XIX y su trama policiaca protagonizada por el inspector José María Benítez, una suerte de Sherlock Holmes o de Vidocq castizo. Médico de profesión, García-Pozuelo amablemente me contesta unas preguntas y desde aquí se lo agradezco.

Quién es Javier Alonso García-Pozuelo

Médico, profesor y escritor madrileño, es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Madrid, y diplomado en Cooperación Internacional por la Universidad Complutense. Ha ejercido durante más de una década como profesor de Bioestadística y Salud Pública además de trabajar como redactor, corrector y editor de textos científicos.

Actualmente compagina su cargo como director académico y editorial para Latinoamérica de la escuela de formación médica AMIR con su actividad literaria. Desde hace unos años dirige y edita Cita en la Glorieta, blog colaborativo de historia y literatura, y dirige la Semana Negra en la Glorieta, festival literario dedicado al género negro y policiaco.

Entrevista

¿Qué significa para ti la literatura? ¿Qué te aporta y por qué crees que es tan necesaria?

Leer es tan esencial en mi vida como la amistad, el amor, la buena cocina o la música. Soy quien soy gracias, en buena parte, a lo que he leído. Los libros forman parte esencial de mis días. Trabajo con libros y en mi tiempo de ocio, sigo a menudo con ellos. Soy muy sociable y me gusta mucho salir con los amigos a tomar algo y charlar (no siempre de libros, que conste), pero he de reconocer que también disfruto muchísimo en soledad, con un café humeante sobre la mesa y un buen libro entre las manos.

Has estudiado medicina, te has dedicado a la cooperación internacional. ¿Desde cuándo la literatura?

Debía de tener quince o dieciséis años cuando escribí las primeras páginas de lo que se suponía iba a ser una novela. Por supuesto, no pasé del primer capítulo. Poco antes o poco después, no lo recuerdo, escribí una canción cuyo tema, el ama de casa infeliz por culpa de un marido egoísta, machista e insensible, era el mismo que el de la novela.

En la canción hay un joven que anda enamoriscado de esa mujer. La tengo grabada en una casete. Marilú se llamaba. La canción, me refiero, no la mujer en quien me inspiré al componerla. ¡Qué recuerdos! Desde entonces no he dejado de escribir. Canciones, cuentos, conatos de novelas y artículos. Lo que cambió hace unos años es que comencé a dedicarle más tiempo a escribir y lo hice con el objetivo de publicar.

Vamos un momento a tu infancia. ¿Vienes de raíces lectoras? ¿Qué solías leer? ¿Qué le pedías a los Reyes Magos?

En una familia de clase obrera con un padre pluriempleado de lunes a sábado y una madre con tres hijos que criar no es fácil que tus padres encuentren el tiempo libre para leer, aunque en mi casa siempre hubo muchos libros. A pesar de disponer de libros a mi alrededor, no fui un lector muy precoz y, por supuesto, no recuerdo haberle pedido nunca a los Reyes Magos un libro.

Sin embargo, hubo una lectura de la infancia que me marcó profundamente. No podría explicar qué me causó su lectura siendo niño, pero El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, es uno de los libros que más huella ha dejado en mi imaginación. Siempre que mi vida se satura de cifras y preocupaciones de adultos, lo vuelvo a leer.

Para quien aún no la haya leído, ¿cómo consideras La cajita de rapé? ¿Una novela histórica con una trama detectivesca o una novela policíaca con un trasfondo histórico?

Creo contiene elementos de ambos géneros, aunque, desde mi punto de vista, encaja más con el esquema de una novela policíaca que con el de una histórica. Al escribirla, me tomé con bastante laxitud las convenciones del género negro y presté muchísima importancia a la dimensión histórica, pero el eje de la novela es la resolución de un crimen y su protagonista, un investigador.

Trabajé con tanto rigor la ambientación de época y el contexto político como la trama y la documentación de las actuaciones policiales, por lo que, etiquetas aparte, me gustaría pensar que ni los lectores de novela histórica ni los aficionados a la novela policíaca van a ver defraudadas sus expectativas al leerla. Ojalá que la mayoría de los lectores estén de acuerdo conmigo.

¿Y qué crees qué tienen que tanto nos gustan las novelas en las que un carismático inspector debe desentrañar un crimen?

Toda la literatura, no solo la policíaca o de misterio, alimenta nuestro deseo de conocer. Somos seres curiosos a los que nos gustaría poder saber, como aquel diablo cojuelo de Vélez de Guevara, qué ocurre bajo los tejados de las casas de nuestros vecinos. La literatura nos cuenta intimidades de personajes con los que nos podemos identificar o a los que podemos detestar, pero que por algún motivo despiertan nuestro interés.

La novela policíaca, además, nos permite jugar a adivinar esas intimidades a la vez que lo hace el investigador. Y ese personaje ha de ser obligatoriamente carismático. Ese es uno de los grandes retos del escritor de novela policíaca actual: conseguir que, después de centenares de investigadores brillantes en la historia del género negro, tus lectores sientan ganas de acompañar en sus pesquisas al tuyo.

En la novela negra el carisma del protagonista es, al menos, tan importante como la trama. Los días que estamos leyendo la novela pasamos un montón de horas a su lado. Algo tenemos que ver en ese policía, detective, juez o abogado para dedicarle nuestro tiempo.

Benítez es ese policía bueno y humilde que lucha contra el mal, un hombre con valores. ¿Se basa en algún personaje histórico que te inspiró? ¿Y qué intentas decirnos con él?

Benítez no está inspirado en ningún personaje histórico en concreto, pero su trayectoria profesional sí que se parece a la de algunos policías del Madrid de 1861, año en el que se desarrolla la novela. Y pese a sus muchos defectos, tiene una virtud que es la que yo más destacaría del personaje: la integridad.

Admiro a las personas que no dejan a un lado sus principios morales en cuanto las circunstancias son desfavorables, por ejemplo, cuando su puesto de trabajo peligra. Supongo que es lo que he querido contar con este personaje, que hay personas que luchan por una causa justa aunque con ello pongan en riesgo su estatus e, incluso, su seguridad personal.

¿Puede haber una segunda parte o saga con el inspector Benítez?

Me lo preguntan muchos de mis lectores y me lo ha sugerido mi editora, así que, aunque tengo varios proyectos literarios en mente, creo que tendré que aparcarlos por el momento y dar prioridad a la siguiente novela del inspector Benítez.

¿Y qué autores o libros están entre tus preferidos o consideras que han podido influirte en tu carrera?

Ha habido muchos autores de esos que marcan a fuego una etapa de tu vida. Me vienen a la cabeza Stendhal, Dostoievski, Baroja, Carmen Laforet, Vázquez Montalbán, Kundera, Philip Roth. Me sería muy difícil escoger un autor. Escoger un solo libro, imposible.

¿Qué opinas sobre el desarrollo de la novela policíaca en España y en todo el mundo? ¿Quiénes son sus autores favoritos del género?

Creo que el actual éxito de la novela policiaca y de la novela histórica tiene una sencilla explicación: a la gente le gusta entretenerse leyendo y estos dos géneros tienen un componente lúdico inmediato. El entretenimiento no está reñido con que la novela sea de gran calidad literaria. Me viene a la cabeza Eduardo Mendoza, último premio Cervantes, aunque ejemplos hay muchos.

Hablar de autores favoritos es muy difícil. De los magníficos autores de novela negra actual no puedo hablar porque, por más que citara, me dejaría a más de la mitad de los que admiro fuera. Sí me gustaría mencionar, porque son los que más he releído en los últimos años, a tres autores ya fallecidos: Hammett, Simenon y Vázquez Montalbán.

Con el éxito de esta primera novela, ¿cómo te planteas tu futuro como escritor?

El mundo literario, al menos en España, tiene más de arenas movedizas que de tierra firme. Mejor no forjarse expectativas. Lo que sea sonará. Por el momento, lo único que me importa es que el segundo caso del inspector Benítez tenga tan buena acogida como este. He participado en varios clubes de lectura internacionales y ha sido una gratísima sorpresa comprobar que personas de otros países conectaban con una novela que, al menos en cuanto a la ambientación, es tan localista, tan madrileña.

Y por último, si tuvieras que quedarte solo con una de tus pasiones, ¿cuál sería?

La palabra. No me pidas que le ponga corsé, por favor.

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