Las ocultas divinidades

Autor: Juan Ortiz

El mármol blanco rodeaba el agua estancada de la fuente oculta entre los naranjos en flor, descuidada por el paso del tiempo, ataviada por hojas secas, la fuente de la virtud escondía un misterioso secreto..

En ella se encontraban las mayores divinidades que cansadas esperaban que algún caminante se dignará a entrar en esa plaza…

Pero el lugar solo incitaba a las mentes más voraces a merodear aquellos lugares.

Cómo iban esas divinidades a cumplir los deseos de esos malhechores, sí la mayoría en vez de arrojar monedas a las fuentes se dedicaban a sustraerlas para dar rienda suelta cada noche en esos mártires rincones a la lujuria desgarrada que le producían las hojas quemadas en esos fuegos irracionales..

 

Como una brisa marina, los latidos de Blanca se aceleraron, sacudida contra el regazo del mármol, acabo abogando al fondo de la fuente, sin respiración, su corazón perdió la batalla.  Las monedas que se escondían con fuerza en las costuras de su chaqueta de lino, salieron en marcha sacudidas por los golpes, dejándose caer al agua estancada de la fuente oculta entre los naranjos en flor. Las divinidades en marcha salieron atenuadas por unas flores marchitadas de la espera en los fondos ocultos de la fuente, cogieron a Blanca y como un esplendor en la mañana de verano, floto en los regazos del viento regodeada por las divinidades, cumplieron el deseo de esta caminante. Vivir la eterna  juventud más funesta que el tiempo le robo a mansalva por aquellos que en las industrias abusaban de las personas y las trataban como objetos irreales..

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.