Percy Bysshe Shelley. 6 poemas cortos para su cumpleaños.

Hoy, 4 de agosto, se cumple un nuevo aniversario del nacimiento del poeta inglés Percy Bysshe Shelley. Y precisamente este año se está celebrando el bicentenario de la publicación de Frankenstein, de su esposa Mary Shelley. Esta pareja es referente fundamental del Romanticismo literario europeo. En su memoria, escojo estos poemas para recordarlo.

Percy Bysshe Shelley

Nació en Field Place, Inglaterra, en 1792. De familia muy acaudalada, estudió en el prestigioso colegio de Eton y luego en el University College de Oxford. De allí lo expulsaron por haber publicado un libelo titulado La necesidad del ateísmo. Cuando llegó a Londres, se enamoró de una joven de 16 años, Harriet Westbrook, con la que huyó y se casó. Estuvo viviendo en York, en Irlanda y en Gales. Fue allí donde escribió su primer poema importante titulado La reina Mab.

El matrimonio con Harriet acabó, ella terminó suicidándose y Shelley perdió la tutela de los dos hijos que tuvo. Entonces enfermó de tuberculosis y se marchó a Italia en 1818. Ya había conocido a Mary Wollstonecraft, hija del filósofo William Godwin, y también había huido con ella.

Vivieron en Milán, Venecia, Nápoles y Florencia. Fue durante los últimos cuatro años de su vida cuando escribió sus obras maestras: el drama lírico Prometeo liberado, la tragedia Los Cenci, varios poemas líricos como Oda al viento del OesteOda a una alondra La mimosa, y también la elegía Adonais, inspirada tras la muerte de John Keats.

Shelley es uno de los principales poetas románticos ingleses, junto con John Keats y Lord Byron, amigos suyos. En su obra sobresalen el idealismo y la fe en el futuro de la humanidad, pero también está impregnada de melancolía.

Poemas escogidos

Estos son 6 de sus poemas más cortos, ejemplos precisos de la esencia de toda su poesía.

Amor, Honor, Confianza

Amor, Honor, Confianza, como nubes
parten y vuelven, préstamo de un día.
Si el hombre inmortal fuese, omnipotente,
Tú -ignoto y sublime como eres-
dejarías tu séquito en su alma.
Tú, emisario de los afectos,
que creces en los ojos del amante;
¡Tú que nutres al puro pensamiento
cual penumbra a una llama que agoniza!
No partas cuando al fin llega tu sombra:
sin Ti, como la vida y el temor,
la tumba es una oscura realidad.

***

Cuando niño, buscaba yo fantasmas

Cuando niño, buscaba yo fantasmas
en calladas estancias, cuevas, ruinas
y bosques estrellados; mis temerosos pasos
ansiaban conversar con los difuntos.
Invocaba esos nombres que la superstición
inculca. En vano fue esa búsqueda.
Mientras meditaba el sentido
de la vida, a la hora en que el viento corteja
cuanto vive y fecunda
nuevas aves y plantas,
de pronto sobre mí cayó tu sombra.
Mi garganta exhaló un grito de éxtasis.

***

Temo tus besos

Escrito en 1820, fue publicado póstumamente en 1824.

Temo tus besos, gentil doncella.
Tú no necesitas temer los míos;
Mi espíritu abrumado en el vacío,
No puede atormentar el tuyo.

Temo tu porte, tus gestos, tu razón.
Tú no necesitas temer los míos;
Es inocente la devoción y el sentido
con los que te adora mi corazón.

***

Vino de las hadas

Fue publicado póstumamente en la antología de 1839, Poetical Works, que editó Mary Shelley.

Me embriagué de aquel vino de miel
del capullo lunar que las hadas
recogen en copas de jacinto:
los lirones, murciélagos y topos
duermen en las grietas o en la hierba,
en el patio desierto y triste del castillo;
cuando el vino derraman en la tierra de estío
o en medio del rocío se elevan sus vapores,
alegres se tornan sus venturosos sueños
y, dormidos, murmuran su alborozo; pues son pocas
las hadas que portan tan nuevos esos cálices.

***

Cuando las suaves voces mueren

Este es posiblemente uno de los mejores y está considerado también de los más representativos del romanticismo. La expresión eterna sobre cómo algunos hechos y sensaciones no se olvidan y permanecen intactos en la memoria y el corazón pese al paso del tiempo.

Cuando las suaves voces mueren,
su música aún vibra en la memoria;
cuando las dulces violetas enferman,
su fragancia se prolonga en los sentidos.

Las hojas del rosal, cuando la rosa muere,
se apilan para el lecho del amante;
y así en tus pensamientos, cuando te hayas ido,
el amor mismo dormirá.

***

Filosofía del amor

También fue compuesto en 1820 y publicado en la antología de 1866: Poemas escogidos de Percy Bysshe Shelley.

Las fuentes se mezclan con el río,
Y los ríos con el océano;
Los vientos del cielo se mezclan para siempre,
Con una dulce emoción;
Nada en el mundo es único,
Todas las cosas por ley divina
Se completan unas a otras:
¿Por qué no debería hacerlo contigo?

Mira, las montañas besan el alto cielo
Y las olas se acarician en la costa;
Ninguna flor sería hermosa
Si desdeña a sus hermanos:
Y la luz del sol ama la tierra,
Y los reflejos de la luna besan los mares:
¿De qué vale todo este amor
Si tú no me besas?

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