Tres pequeñas historias

 

Autora: Cecilia Escobar

Tres pequeñas historias

Anomia

A Roque Dalton

Un poeta pequeñito arrastraba un cofre con gran dificultad. El poeta tenía alas, pero con tan pesada carga no podía volar. En las noches estrelladas, abría el cofre con cautela y recitaba versos de una dulzura singular. Al interior, podía verse un terrible país poblado de engendros, que se resistían.

 

Gaterío

(o descripción de una espera con fecha límite)

Todos sentados mirando para acá, indecisos, inmóviles. Yo, de este lado, soportando impotente las miradas, y alimentando esa breve esperanza ingenua de que tal vez, hoy sí, me inviten a jugar.

 

Distracción de los hacedores de lluvia

Cuando llegó por fin a la tienda, el hacedor de lluvia había olvidado por completo qué era lo que lo habían enviado a comprar, así que se decidió por un paraguas precioso con flores y brillantina que encontró justo a la entrada del local. Le pareció simbólico, una obra de arte, la mejor expresión de su ocupación. Se sintió orgulloso, importante, y sonrió. Dio un par de vueltas por el lugar y como no supo qué más hacer, pagó y empezó, poco a poco, el largo camino de vuelta a la fábrica de condensación. Gracias a su nuevo paraguas, la travesía se le hizo enormemente entretenida. Utensilio en mano, bailó contento en cada esquina bajo el sol brillante, corrió veloz contra el viento levantando los brazos, jugó con las mariposas que revoloteaban en las macetas de las azoteas y saludó entusiasmado a los perros que se le cruzaban indiferentes. Cuando estaba cerca de la fábrica, vio que el encargado de producción lo esperaba en el portal visiblemente preocupado. Había pasado la hora de la lluvia tropical de octubre, y esas cosas se compensaban luego de forma catastrófica. Pero la máquina estaba descompuesta desde ayer, y solo quedaba utilizar, mientras conseguían repararla, un modelo antiguo que funcionaba con música de estación de radio de los ochenta. No había alcanzado a dar un paso más cuando oyó la voz temblorosa del encargado que le gritaba: “¿has traído las baterías para el transistor?”

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